Estética. (Del griego: que percibe por los sentidos) f. Ciencia que trata de la belleza y de la teoría fundamental y filosófica del arte. Fotográfico, ca. adj. Perteneciente o relativo a la fotografía.
Para tener una base e iniciar una aproximación a la estéticafotográfica, me he remitido al significado que tienen estas dos palabras en el Diccionario de la Lengua española de la Real Academia Española. Y la palabra que atrae principalmente mi inquietud al respecto, es la palabra belleza. Luego, claro está, ciencia. Y empiezo por encontrar lo difícil que es una ciencia de la belleza. ¡Qué puede haber más relativo que la belleza! La belleza, está en el ojo de quien la percibe. Y en el percibirla está toda la historia, no solo genética sino socio-cultural de aquel que percibe. Es muy difícil pretender que dos personas, así sean del mismo género, y de la misma edad, pero criadas por ejemplo, en dos países diferentes, para no hablar de dos crianzas sociales opuestas (Rico-pobre), puedan leer una imagen de la misma manera y pretender encontrar por igual lo bello que pueda haber en ella. La iconografía de una clase cultural puede llegar a ser tan diferente una de la de otra, que se puede llegar a concluir que pertenecen a mundos opuestos, así pertenezcan a una misma cultura, por ejemplo a la cultura latinoamericana, a aún más delicado el caso, a una subcultura como la paisa. Y en la iconografía de cada una de estas dos personas hipotéticas hay belleza desde sus puntos de vista. Y entonces uno de ellos puede encontrar absolutamente bella una trova popular, como el otro encontrar muy bella el aria de una ópera clásica. Entonces cómo definir la belleza de una obra fotográfica. Hay ciertos parámetros clásicos que nos indican que existen reglas fundamentales para usar como el color, la luz y la composición. Pero. Pero y si a un fotógrafo le da por romper esas reglas Qué? ¿Dejará de ser estética su fotografía? Particularmente no lo creo. Para mí una fotografía es estéticamente bella, cuando al mirarla me transmite algo que golpea agradablemente mis sentidos; todos ellos, no solo el de la vista. Y quizás si es muy buena, la recordaré algún tiempo y quizás si es aún mejor sabré que ya la he visto siempre que la vuelva a ver. Porque me ha impactado, me ha llegado, como se dice popularmente “al alma”. Me gusta. Y para mí es lo único que importa.
Y si me gusta simplemente cumplirá con la primera regla de mis parámetros estéticos: que me guste como su único y especial espectador.
Las grandes brechas han desaparecido. Las inmensas distancias entre un lugar y otro, entre un idioma y otro, entre una religión y otra, entre un grupo social y otro, las distancias que separaban nuestra sociedad han venido acortándose al punto en que podemos, a tiempo real, enterarnos de lo que está pasando en cada continente y compararnos, evaluarnos y procurar nuestro cambio, nuestra evolución. Podemos sacudirnos y podemos mimetizarnos, podemos reconocernos o podemos perdernos. En esa feroz confrontación de estilos de vida surgen los grupos más intrépidos y transgresores que se atreven a sugerir nuevas formas de pensar y de ser, aquellos que buscan en el pasado una corriente de pensamiento y comportamiento seductora en cualquier forma y la llaman al presente a volver a regir las normas de la gente que camina a nuestro lado en la calle. Y surgen aquellos que imaginan el futuro y en un acto suicida pero seguro, presentan las nunca antes vistas formas más curiosas y creativas de habitar nuestro espacio y nuestro tiempo. Esto es, en una vía de doble sentido, un desfile de tendencias, miles de invitaciones a comer en cierto lugar, cierta comida, escuchar esta u otra música, vestir de tal y otra manera, caminando a pasos lentos o apurados, hablando con las palabras de los libros o las calles, viviendo de día o viviendo de noche. Nada está ya quieto, ningún modo reposa y perdura, están todos destinados a desaparecer tan rápido como llegaron, pero estamos seguramente dispuestos a disfrutarlos por lo mucho o poco que nos acompañen. Y mientras cada uno de nosotros construye una identidad, un estilo, hay un registro visual en desarrollo, un documento escribiendo historia detrás de la óptica de un fotógrafo de modas.