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Inteligente, innovador, transgresor, directo y atemporal

Imagen: fotogramas.es

Probablemente el término “película de culto” ha pasado a través de tu cabeza en algún momento de tu vida, ¿no es así, cinéfilo? Pues se trata de un concepto que tiende a tener complicaciones a la hora de entenderlo por completo.

Grandes directores de festivales, famosos periodistas y redactores de medios, han utilizado este término para asignar roles a distintos largometrajes durante toda la historia del séptimo arte, pero, ¿qué significa realmente?

Es una pregunta que todo amante del cine se hace al menos una vez en la vida, ¿qué hace realmente que una película sea de culto? O, si lo llevamos mucho más allá, ¿qué necesita una película para ser considerada de culto?

Por encima, podemos afirmar que una película de culto es aquella que ha ganado una base de seguidores significativa por méritos propios (más allá de la producción tras ella, su éxito, popularidad o calidad).

Debido a esto, muchos pensarían que un éxito de taquilla no podría ser una película de culto, pues si analizamos lo dicho, la base de seguidores debe haberse conseguido por mérito propio de la película y con el paso de los años.

Así que, por ejemplo, una película como Avengers: Endgame (Hermanos Russo, 2019) a pesar de ser una de las películas más taquilleras de la historia, no podría calificarse como película de culto. El marketing previo al lanzamiento de este tipo de films (taquillazos de muchísimo presupuesto) es lo que impulsa a los seguidores de estas películas.

Por otro lado, estos no suelen contar con el toque “transgresor” que muchas películas de culto poseen, pues este adjetivo las califica como largometrajes que violan leyes, preceptos y/o costumbres. Van en contra de convenciones morales, estéticas, culturales e históricas, características que ningún taquillazo se arriesgaría a poseer.

Además, tenemos que tener en cuenta también la marginalidad del film, pues comúnmente estos largometrajes de culto se producen, filman y exhiben fuera de los parámetros acostumbrados por la industria, además de no poseer un apartado de marketing importante, como muchas producciones famosas.

Normalmente, estas películas suelen ser rechazadas o ignoradas cuando se estrenan. Por lo que recalcamos que la definición de “película de culto” no va de la mano con la calidad propia del film, misma que puede ser cuestionable, más bien va directamente relacionada con la respuesta social que posee con el tiempo.

Generalmente estas producciones son de bajo presupuesto, por lo tanto no es raro calificar una película “vieja, fea y barata” con “contenido inteligente, innovador, transgresor, directo y atemporal” como de culto. Esto hace que su audiencia busque un modo de rendir tributo a la contribución social del largometraje y automáticamente se expande esta tradición audiovisual a través de cultos a la pieza.

Películas como The Big Lebowski (Hermanos Coen, 1998) han creado religiones como el “dudeísmo”, donde podemos apreciar claramente el impacto cultural que generan en la sociedad a tal nivel. Los productos que llegan a este status son importantes en eventos como convenciones, exhibiciones y foros realizados con el único fin de demostrar amor por estos filmes.

Pero, ¿realmente es necesario que una película cumpla con todas estas características para considerarla de tal forma? Recordemos que películas como Alien (Ridley Scott, 1979) poseen una gigante comunidad de sabios y entusiastas, pero no cumple con ser transgresora ni marginal.

Pero también recordemos que muchos consideran que Alien ni siquiera es de bajo presupuesto, y están en lo cierto, realmente más que un film es una franquicia que ha recaudado millones de dólares por muchos años alrededor del mundo.

Por ello, debemos tomar en cuenta la opinión de críticos del séptimo arte como Ernest Mathijs, pues estas figuras afirman que las películas de culto son “accidentales”, y que estas ayudan a comprender mejor la ambigüedad y el poder de las multitudes y de la incompletud.

Por otro lado afirman que “muchas de las discusiones dan por sentado que solo hay dos categorías: buenas o malas; exitosas o fracasadas, innovadoras o retrógradas; en realidad, los films de culto pueden tener ambas cualidades: ser tan malas, que son buenas; fracasos iniciales que se vuelven éxitos con el tiempo; la innovación puede ser muy retro, pues el cine, y todo el arte, así como la cultura popular y el entretenimiento, están en un flujo constante”.

Así que no existe realmente una visión llana y completa de lo que puede ser o no una película de culto. De ahí proviene el debate que ha enfrentado a una infinidad de cinéfilos a lo largo de la historia, y sinceramente, seguirá haciéndolo.

Algunos ejemplos de películas de culto son: Donnie Darko (Richard Kelly, 2001), The Rocky Horror Picture Show (Jim Sharman, 1975), Stranger Than Paradise (Jim Jarmusch, 1984), The Night of the Living Dead (George A. Romero, 1968), Eraserhead (David Lynch, 1977), Akira (Katsuhiro Ôtomo, 1988), El Topo (Alejandro Jodorowsky, 1970), Vase de noces (Thierry Zéno, 1974).

Estas tan solo son algunas de la extensa lista universal de filmes de culto. Ahora, ¿qué otra película de culto agregarías a esta lista?

¿Cuáles considera el lector como películas de culto indispensables?

Autor: Sebastián Gutiérrez.

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